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jueves, 19 de junio de 2014

Personajes Históricos: José Rebolledo de Palafox, un héroe por la independencia.

Cuadro de Palafox pintado por Goya
Hijo de los Marqueses de Lazán, fue oficial de la Guardia de Corps, escolta de los Reyes de España, desde 1792. Había sido de niño Infantico del Pilar. Tomó parte en 1795 en la guerra contra la Convención francesa. Se escapó de Bayona cuando Fernando VII fue llamado allí por Napoleón y se vino a Zaragoza donde los paisanos, que habían depuesto y encarcelado al Capitán General Guillelmi por negarse a entregarles armas, le nombraron capitán general. Ratificado su nombramiento por el Real Acuerdo tomó disposiciones para movilizar tropas y recursos para contener la invasión francesa, nombrando Comandantes de los distintos Cantones fronterizos con Francia. 

Dirigió la defensa de la ciudad en los dos Sitios, el primero del 15 de junio al 14 de agosto de 1808 y el segundo del 21 de diciembre de 1808 al 20 de febrero de 1809. En el primero con paisanos voluntarios y muy pocos soldados intentó defender la ciudad desde fuera, pero las derrotas sucesivas en Tudela, Mallén, Alagón, Epila, Belchite... le obligaron a encerrarse en la plaza y defenderse en una cerrada lucha de casas. El 4 de agosto, cuando los franceses habían llegado hasta el Coso, salió de la ciudad para buscar tropas de refuerzo que estaban en Pina y Osera, este refuerzo y la noticia de la victoria de Castaños sobre Dupont en Bailén obligaron a los franceses a levantar el cerco. 

 En el segundo Sitio dispuso de más tropas regulares venidas de Valencia, Murcia, Lérida y Mallorca y también de paisanos voluntarios. pero la superioridad en hombres y artillería de los franceses le obligaron a encerrarse en la plaza y recurrir a la defensa casa por casa frente a una cruel guerra de minas desatada por los zapadores franceses para ahorrar vidas que la guerra convencional les costaba a raudales. Después de dos meses de resistencia, agotadas las municiones y los víveres y diezmadas las tropas y la población por la epidemia de tifus exantemático del que también enfermó él gravemente, cedió sus poderes a una Junta que capituló ante el Mariscal Lannes. Llevado prisionero a Francia, donde pasó cinco años, volvió a España tras firmar Napoleón con Fernando VII el Tratado de Valençay y regresó a Zaragoza con el Rey, siendo ambos muy aclamados por el pueblo. A partir de ahí se encontró Palafox entre dos lealtades, a su Rey al que no abandonó nunca y a la Constitución redactada por las Cortes de Cádiz en 1812 que al General le parecía beneficiosa y justa para el pueblo que había salvado a su rey. 

Esto le ocasionó el desvío del monarca que no le perdonó nunca haberse mostrado partidario de la Constitución. No obstante fue capitán General de Aragón, Comandante General de Alabarderos y Jefe del Cuerpo de Inválidos. Tras la muerte de Fernando VII la Reina Gobernadora Mª Cristina le concedió el título de Duque de Zaragoza. Murió en Madrid en la fecha citada a los 72 años. 

Enterrado en el Panteón de Hombres Ilustres, junto a la Basílica de Atocha, al cumplirse el CL aniversario de los Sitios en 1958 su cadáver fue trasladado con todos los honores a la cripta de la Basílica del Pilar de Zaragoza donde reposa.

Fuente: Asociación Los Sitios

domingo, 1 de mayo de 2011

Personajes Célebres: Santiago Ramón y Cajal

Santiago Ramón y Cajal recibe en 1906 el Premio Nobel de Medicina por sus investigaciones sobre la fisiología de las celulas nerviosas y la comunicación existente entre ellas por sola contigüidad, y no por continuidad como se había venido sosteniendo.

Para entonces Cajal, que había obtenido la catedra de Histología normal y patológica, reside ya en Madrid y su trabajo es mundialmente reconocido. Los largos años de esfuerzo y absoluta dedicación han transcurrido antes en Aragón, especialmente en Zaragoza, Valencia y Barcelona, con un breve pero tremendo paso por la vida militar en el ejército expedicionario de Cuba.

Santiago Ramón y Cajal, nacido en el enclave navarro de Petilla de Aragón, fue aragonés por estirpe, educación, carácter, y desde luego por sus años de infancia y juventud en tierras aragonesas, que lo vincularon afectivamente para siempre a ellas. El niño Cajal, rebelde y aventurero, creció en los pueblos aragoneses de Larrés, Luna, Valpalmas y Ayerbe, a los que la familia iba llegando tras el padre, Justo Ramón Casasús, médico de profesión.

La enseñanza secundaria y superior llevan a Santiago Ramón y Cajal sucesivamente a Jaca, Huesca y Zaragoza. En Zaragoza, en su Facultad de Medicina, se hace médico, entre 1869 y 1873, y realiza sus primeros trabajos. En Zaragoza conoce a su mujer, Silveria Fañanás, y contrae matrimonio. "Zaragoza es algo mío, muy íntimo, que llevo embebido en mi corazón y en mi espíritu, y palpita en mi carácter y en mis actos".

Tras dos intentos fallidos, por fin en 1883 gana por unanimidad la cátedra de Anatomía de la Universidad de Valencia. En 1887 se traslada a Barcelona ya como catedrático de Histología normal y patológica, y en 1892 marcha a Madrid a ocupar la cátedra vacante de esa misma asignatura.

Ramón y Cajal siempre dijo que su "año cumbre" fue 1888, cuando logra las preparaciones micrográficas que que por primera vez hacían evidente la relación de contigüidad y no de continuidad entre las células nerviosas. A partir de entonces los premios, reconocimientos y distinciones nacionales e internacionales se suceden año tras año. Sobreponiéndose a todo ello, Cajal mantiene siempre su dedicación constante a la investigación y a la formación de sus continuadores.

En la fecunda y prolongada trayectoria científica de Cajal pueden acotarse varias etapas. La primera son años de formación y crecimiento intelectual, de acercamiento a la histología y fundamentación de sus líneas de investigación. La segunda, entre 1887 y 1903, le lleva a sus más espectáculares descubrimientos sobre las estructuras nerviosas, mediante el desarrollo del método Golgi o cromoargéntico para la impregnación del tejido nervioso. Cajal no olvida este método, pero en la tercera etapa (1903-1913) halla una nueva técnica de tinción, la del nitrato de plata reducido, ideada por el mismo, y que le permite ahondar en sus descubrimientos y pormenorizar en la fisiología neurocelular. En este periódo publica su libro más importante: "Histología del sistema nervioso del hombre y los vertebrados". El último tramo irá desde 1913 hasta su muerte, y comienza con dos importantes innovaciones técnicas: la invención de los métodos del nitrato de urano (1912) y del sublimado-oro (1913). Durante todos estos últimos años, Cajal no abandonará ni un instante el trabajo de laboratorio, ni las pertinentes discusiones científicas con los colegas, ni las publicaciones: un año antes de su muerte da a la luz un extenso y magistral estudio titulado "¿Neuronismo o reticularismo?" (1933), cuya versión en alemán deja preparada y será publicada ya tras su fallecimiento.

Es bien reconocido que en el campo de la morfologia nerviosa Cajal, por sí solo, ha producido más que todos los otros neurólogos juntos. Pero la importancia histórica de su obra radica no sólo en los hechos descubiertos, sino en su interpretación de los mismos, con la que coronó el desarrollo de la teoría de la morfología celular (enunciada por cuatro nombres principales: Scheleiden, Schwan, Virchow y Cajal), y con la que sentó las bases de la más actual neurofisiología.

La personalidad intelectual de Ramón y Cajal no fue, sin embargo, únicamente la del hombre de ciencia. Fue la del verdadero sabio. Es decir la de aquel que se cuestionan el sentido y alcance reales de las teorías que aprende o que descubre por sí mismo. Cajal, aficionado a la literatura y la filosofía, asombrado perceptor de los fenómenos del mundo, necesitado de una autoafirmación constante, preocupado desde siempre por el sentido humano del saber, ordena la meta de su ciencia en una serie de planos de creciente profundidad: en el terreno de los hechos científicos se sitúa dentro de los postulados del evolucionismo biológico. Más allá de ésto, vendría su concepción del saber científico como recurso para el gobierno intelectual y técnico del mundo, como "poderoso y universal instrumento de previsión y dominio". Aún más allá, la firme idea de que la ciencia, fiada la honestidad de quien la hace, es el camino más idóneo hacia la máxima dignidad del hombre. Y finalmente, la concepción casi sacral del conocimiento científico del mundo.

El día 10 de septiembre de 1999, Marcelino Iglesias, presidente del Gobierno de Aragón, inauguró el Centro de Interpretación Santiago Ramón y Cajal , en la casa que habitó el científico en su niñez, situada en el número 19 de la Calle Nueva de la Villa de Ayerbe, en la Hoya de Huesca.