lunes, 18 de octubre de 2010

18 años al servicio de la Paz y la Seguridad.

El 14 de septiembre de 1992, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, decidió el envío de una fuerza multinacional para labores humanitarias a la convulsa Bosnia y Herzegovina, un país desolado por la horrible y cruenta guerra que unos meses antes había sacudido al país. Estas fuerzas fueron conocidos como los cascos azules.

Entre estos cascos azules, defensores de la paz y la libertad, se encontraban más de 400.000 militares enviados por 35 países. En noviembre de 1992, España envía su primer contingente a territorio balcánico para participar en la operación, en la que el grueso de esta fuerza estaría formada por miembros del IV Tercio de La Legión, constituyendo la Agrupación Táctica Málaga y nombrando la operación como Alfa-Bravo.

Base Española de Móstar (Bosnia)
La operación, al ser la primera en la que participaban nuestras Fuerzas Armadas, supuso un gran eco en la opinión pública española, despertando la admiración de la sociedad por sus militares, que garantizaban la paz y la seguridad más allá de nuestras fronteras.

Hoy, la Ministra de Defensa, Carme Chacón, ha premiado con el Premio Extraordinario de Defensa 2010 a los 46.176 ciudadanos españoles, que vestidos orgullosamente de uniforme han servido a España y al pueblo Bosnio en una misión, que hoy se ha dado por concluída. El próximo 13 de noviembre está previsto el repliegue definitivo de nuestro contingente.

Sin duda, Bosnia no es lo que se encontraron nuestras tropas hace 18 años. Con su sudor y esfuerzo, así como sacrificio y espíritu militar, Bosnia y Herzegovina es un país más, un país libre y un país seguro y pacífico. Es un motivo de admiración el recuerdo a estas personas que han trabajado lejos del calor de su hogar por conseguir cumplir satisfactoriamente la misión que se les encomendó.

Desde aquí, un afectuoso recuerdo a los militares que en el cumplimiento de su deber, dieron su vida en esta misión. Hoy, tras la retirada del años pasado de nuestras tropas en Kosovo y la actual del contingente en Bosnia, España acaba con su presencia en los Balcanes satisfactoriamente.

domingo, 17 de octubre de 2010

Grandes Batallas Españolas: La batalla de Lepanto


La armada aliada estaba formada por 70 galeras españolas (sumadas las propiamente hispanas con las de Nápoles, Sicilia, y Génova), 9 de Malta, 12 del Papado y 140 venecianas. La flota estaba confiada teóricamente a Juan de Austria y dirigida efectivamente por jefes experimentados como Gian Andrea Doria y los catalanes Juan de Cardona y Luis de Requesens. Marco Antonio Colonna, condestable de Nápoles y vasallo de España, era el almirante del papa. Las naves venecianas estaban al mando de Sebastián Veniero.

La desconfianza hacia los venecianos era tal que don Juan repartió 4.000 de los mejores soldados españoles en las galeras de la Señoría e hizo que éstas navegasen entreveradas con las de España. La Sublime Puerta lanzó un ataque a fondo contra Famagusta, último reducto de los venecianos en Chipre. Fuerzas turcas se apoderaron de Dulcino, Budua y Antivari, e incluso llegaron a amenazar la plaza de Zara.

Las armadas se encuentran en el golfo de Lepanto:

Don Juan de Austria constituyó una batalla central de 60 galeras en las que iban Colonna y Veniero con sus naves capitanas, flanqueada por otras batallas menores al mando de Andrea Doria, Alvaro Bazán y al veneciano Agustín Barbarigo.

viernes, 15 de octubre de 2010

¿Quienes fueron los íberos?

Los íberos fueron un grupo de pueblos que habitaron el sur y el este de la península Ibérica entre los siglos VI a.C. y II a.C. y que, pese a su diversidad, manifestaron características comunes, probablemente como consecuencia de su prolongado contacto con los pueblos comerciantes del Mediterráneo (púnicos y griegos).

Los iberos diferían entre sí en función de su ubicación en el litoral o en el interior, cerca de los asentamientos griegos de Cataluña o de los púnicos de Andalucía y Levante, de su mayor o menor grado de urbanización, de su forma de gobierno monárquica o aristocrática, de su dedicación prioritaria a la agricultura, ganadería, minería o comercio, entre otras muchas variables. Todo ello nos está hablando de la tremenda falacia que supuso hasta fechas recientes el considerar a todos estos pueblos miembros de un solo mundo o universo político.

Hoy se considera que su nexo de unión -además de su diferencia con los pueblos del interior peninsular, menos desarrollados en técnicas y modos de organización política y social-, es fruto de un aprendizaje realizado a partir de las culturas del Mediterráneo oriental que allí dejaron sus huellas. Se puede hablar de un 'universo cultural', a pesar de los innumerables matices.

lunes, 11 de octubre de 2010

Los viajes de Cristóbal Colón: El descubrimiento de América

Primer Viaje de Colón

Del Puerto de Palos (España), Cristobal Colón parte el 3 de agosto de 1492, con tres naves: la Santa María, la Pinta y la Niña (acompañado en la empresa por los hermanos Martín y Alonso Pinzón y los hermanos Niño). La tripulación estaba formada por ciento veinte hombres (aproximadamente).

El 12 de octubre de 1492, el marinero Rodrigo de Triana vió una costa cubierta de palmeras y gritó: Tierra!!!!. Desembarcaron al día siguiente en la isla de Guanahaní (bautizada San Salvador). Continuó viaje descubriendo otras islas entre las que se destacaban La Española (ocupada actualmente por Haití y Dominicana) y Juana (Cuba).

Regresó a España (dejando en La Española una pequeña guarnición), con el fin de contarle a los reyes que había llegado a las Indias. Cuando regresó a España tuvo un gran recibimiento por parte de los reyes. A partir de allí se suceden varios viajes, pero ninguno con el éxito que tuvo el primero.

Cristóbal Colón, descubridor del nuevo mundo.

Nos acercamos al 12 de Octubre y desde este lugar le hacemos un pequeño homenaje a una de las figuras más importantes de la historia, ya no de España, si no del Mundo entero, Cristóbal Colón.

Cristóbal Colón, nació en Génova (aunque algunos autores se refieren a Colón como: catalán, castellano, francés, griego, etc). Fue hijo de un matrimonio de humildes tejedores: Diego Colombo y Susana Fontanarrosa.

Colón se interesó desde niño por la navegación, trabajando desde muy jóven como grumete. En 1477, vivió en Lisboa, Portugal, lugar en donde se casó con Felipa Muñiz de Perestrello (cuyo padre estaba el servicio de Enrique "El Navegante"). De este matrimonio, nació hacia 1482, su hijo Diego Colón.

Interesado por la Geografía, leyó tratados y conoció los mapas que circulaban en su época.

Al fallecer su esposa (1484) viaja con su hijo Diego a España, albergándose en el Convento de la Rábida donde los monjes aceptan sus teorías y proyectos. Deseaba llegar a las Indias Orientales, tierras en las que suponía encontraría grandes riquezas.

En 1486, los Reyes Católicos lo recibieron por primera vez en Alcalá de Henares (Madrid) pero una junta de expertos no aceptan sus proyectos.

En 1488 mientras esperaba la decisión de los Monarcas, conoció a Beatriz Enríquez de Arana, que le dio un hijo: Fernando Colón.

Con la ayuda de uno de los religiosos (Fray Juan Pérez), logró finalmente el apoyo de los reyes que gobernaban España: Fernando de Aragón e Isabel de Castilla, los "Reyes Católicos", quienes le proveen de ayuda económica con el fin de organizar la expedición.

El 17 de abril de 1492 se firmaron las capitulaciones de Santa Fé, que concedieron a Colón el título de almirante de la expedición, virrey de la tierra que conquistaran y el diez porciento de la riquezas que pudiera traer a España.

domingo, 10 de octubre de 2010

La Guerra Civil Española: El asedio del Alcázar de Toledo

La ciudad de Toledo, a 70 kilómetros de Madrid, está totalmente controlada por la República, con la excepción del Alcázar, donde desde el mismo día 18 de julio el Coronel Moscardó, con 1.100 hombres, 820 mujeres y 50 niños, se ha unido al Alzamiento y soporta un terrible asedio, e incluso ser conminado a rendirse a cambio de la vida de su hijo, lo que el moderno Guzmán el Bueno rechaza con impresionante entereza en una estremecedora conversación telefónica.

Los frentepopulistas cumplieron su amenaza y asesinaron al hijo de Moscardó, pero el Alcázar no se rindió. Durante 68 días, la fortaleza recibe un alud de fuego y metralla, más de 15.000 proyectiles de artillería, 500 bombas de avión y tres minas de formidable poder. El Frente Popular había anunciado repetidas veces la toma del Alcázar, pero la falsa noticia era desmentida por los hechos.

Decididos a terminar de una vez, se proyecta la explosión de una mina definitiva, a cuyo acto se invita a miembros del Gobierno tan caracterizados como Largo Caballero y La Pasionaria. Y la mina estalla, destruyendo lo que quedaba del recio edificio y los sitiadores se lanzan al asalto. Pero el Alcázar no se rinde. Como en el ya lejano episodio de Tifaurin, un avión sobrevuela a los héroes sitiados para enviarles un mensaje de Franco. La carta, que se conserva en el Museo del Ejército, dice así:

"Un abrazo de este Ejército a los bravos defensores del Alcázar. Nos acercamos a vosotros, vamos a socorreros, mientras resistir, para ello os llevaremos pequeños auxilios. Vencidas todas las dificultades, avanzan nuestras columnas doblegando resistencias ¡Viva España!, ¡Vivan los bravos defensores del Alcázar!"

Alguien había preguntado a Moscardó por qué mantenía una defensa imposible y el héroe había contestado que porque tenía fe en Franco. Esa fe, como la de tantos otros que antes y después supieron tenerla, se vio premiada con la liberación. El 28 de septiembre, al pisar los libertadores las ruinas inmortales, el defensor de la fortaleza dice escuetamente:

"Sin novedad en el Alcázar, mi General" como si nada hubiera pasado.

Un periodista extranjero escribe al contemplar estos hechos:

"Arrodillémonos ante estos hombres: son la dignidad del mundo.Ellos nos engrandecen con su heroísmo. Por ellos estamos seguros de que el alma humana es todavía capaz de infinita grandeza"

Personajes Históricos: El gran Capitán

Montilla 1453 - Granada 1515

Militar español al servicio de los Reyes Católicos. Nació en Montilla (Córdoba) el 1 de septiembre de 1453. Miembro de la nobleza andaluza (perteneciente a la Casa de Aguilar), siendo niño fue incorporado al servicio del príncipe Alfonso como paje y, a la muerte de éste, pasó al séquito de la princesa Isabel.

Fiel a la causa isabelina, inició la carrera militar que le correspondía a un segundón de la nobleza en la Guerra Civil castellana y en la de Granada, donde sobresalió como soldado (sitio de Tájara y conquista de Illora), espía y negociador, se hizo cargo de las últimas negociaciones con el monarca nazarí Boabdil para la rendición de la ciudad. En recompensa por sus destacados servicios, recibió una encomienda de la Orden de Santiago, el señorío de Orjiva y determinadas rentas sobre la producción de seda granadina, lo cual contribuyó a engrandecer su fortuna.

En 1495 fue requerido para una nueva empresa militar de sus soberanos, la intervención en la península Italiana. Desembarcó en Calabria al mando de un reducido ejército para enfrentarse a las tropas francesas que habían ocupado el reino de Nápoles, sobre el que Fernando de Aragón tenía aspiraciones. Maniobrando con gran habilidad y tras varios éxitos entre los que se incluyen la larga marcha a Atella que le permitió llegar oportunamente a combatir y que culminaron con la derrota y expulsión de los franceses, regresó a España en 1498, donde sus triunfos le valieron el sobrenombre de Gran Capitán y el título de duque de Santángelo.

En 1500 fue enviado a Italia por segunda vez con el encargo de aplicar, por parte española, el Tratado de Chambord-Granada (1500) que implicaba el reparto del reino de Nápoles entre los Reyes Católicos y Luis XII de Francia. Desde el principio se produjeron roces entre españoles y franceses por el reparto de Nápoles, que desembocaron en la reapertura de las hostilidades. La superioridad numérica francesa obligó a Fernández de Córdoba a utilizar su genio como estratega, concentrándose en la defensa de plazas fuertes a la espera de refuerzos.

El Gran Capitán derrotó en Ceriñola al ejército mandado por el duque de Nemours, que murió en el combate (1503), y se apoderó de todo el reino. Mando Luis XII un nuevo ejército, que fue igualmente vencido a orillas del Garellano (1504), y los franceses hubieron de rendir a la plaza fuerte de Gaeta y dejar libre el campo a los españoles. Terminada la guerra, Fernández de Córdoba gobernó como virrey en Nápoles durante cuatro años, con toda la autoridad de un soberano; pero, muerta ya Isabel, se hizo el Rey eco de los envidiosos del general y, temeroso de que se hiciese independiente, le quitó el mando, aunque no está demostrado que le pidiese cuentas. Si es cierto, en cambio, que no cumplió a tan ilustre caudillo los ofrecimientos que le había hecho. Pese a sus deseos de volver a Italia, Gonzalo, entonces, se retiró a Loja, donde murió en 1515.

El Gran capitán fue un genio militar excepcionalmente dotado que por primera vez manejó combinadamente la Infantería, la Caballería y la Artillería. Supo mover hábilmente a sus tropas y llevar al enemigo al terreno que había elegido como más favorable. Revolucionó la técnica militar mediante la reorganización de la infantería en coronelías (embrión de los futuros tercios). Idolatrado por sus soldados y admirado por todos, tuvo en su popularidad su mayor enemigo.